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Todos los beneficios del Aceite de Argán, a tu alcance

El Argán (Argania Espinosa) es, sin duda, un árbol único en el mundo. Originario de Marruecos, crece de forma silvestre en las zonas desérticas del sureste del país, y se le conoce como el ‘Árbol de la Vida’. Su fruto de color verde se asemeja a una aceituna gigante y contiene unas pequeñas semillas que se rompen a mano con dos piedras para extraer un fino aceite dorado.

Pero, ¿para qué sirve el Aceite de Argán? Su acción regeneradora está fuera de toda duda, sobre todo para casos de cicatrices y tratamiento del acné. Pero este líquido dorado tiene muchas más cualidades:

– Apto para todo tipo de pieles, incluso grasas o acnéicas, ya que es no comedogénico
– Perfecto para la delicada piel del bebé, ya que alivia las rojeces y la irritación, aportando suavidad y tersura
– Regenera las marcas producidas por el acné, la varicela y las cicatrices
– Suaviza la piel de las embarazadas
– Previene la aparición de estrías
– Alivia la sensación de ardor, picor, quemazón y tirantez producidos por las quemaduras solares
– Aporta brillo y suavidad extra al cabello
– Repara las manos secas y agrietadas
– Refuerza las uñas frágiles

Además, es rico en Vitamina E. Posee el 80% de ácidos grasos esenciales (ácido linoleico, oleico, araquidónico y gamma linoleico), tiene propiedades antioxidantes (previene el envejecimiento prematuro) e hidrata, nutre y regenera la piel.

Entre otros usos, el Aceite de Argán tiene todas estas aplicaciones. Está especialmente indicado para el cabello:

Cuidado facial: Aplicar unas gotas por la noche sobre rostro, cuerpo y escote, perfectamente limpios y secos
Cuidado capilar: 1 vez por semana, aplicar 30 minutos antes del lavado en todo el cabello, realizando un suave masaje. Lavar con el champú habitual y aclarar
Cuidado de las uñas: 1 vez por semana, sumergir las uñas en una mezcla de zumo de limón y aceite de argán a partes iguales durante 15 minutos. Las hidrata y fortalece, reparando las grietas de la piel
Afeitado: Aplicado antes de la espuma o jabón, prepara la piel para el paso de la cuchilla, creando un film protector que evita irritaciones y cortes. Tras el rasurado, suaviza, calma e hidrata

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